Cada año, miles de personas sufren un ictus o accidente cerebrovascular que cambia de forma repentina su forma de moverse, comunicarse o percibir el entorno.
Lo que muchas veces se pasa por alto es que la visión también puede verse afectada.
En este artículo te contamos cómo el cerebro y la visión están conectados, qué secuelas visuales pueden aparecer tras un ictus y cómo la rehabilitación visual puede ayudar en la recuperación.
Cuando el cerebro deja de “ver” correctamente
Después de un ictus, es frecuente que los pacientes noten cambios en su forma de ver el mundo.
Aunque los ojos estén físicamente sanos, el cerebro puede tener dificultades para interpretar la información visual.
Algunas de las alteraciones visuales más comunes tras una lesión cerebral son:
- Pérdida de parte del campo visual (hemianopsias o cuadrantanopsias)
- Visión doble o borrosa
- Dificultad para enfocar o leer
- Problemas de equilibrio o desorientación espacial
- Mayor sensibilidad a la luz o al movimiento
Estos síntomas pueden afectar la autonomía del paciente, su confianza e incluso su seguridad en las actividades cotidianas.
¿Por qué ocurre?
El sistema visual no termina en los ojos.
De hecho, más del 50 % del cerebro está implicado en el procesamiento de la información visual.
Cuando una zona cerebral relacionada con la visión se daña, el cerebro deja de integrar correctamente la información que recibe.
Por eso, una persona puede “ver” pero no comprender del todo lo que está viendo.
Rehabilitación y terapia visual: reaprender a ver
La buena noticia es que el cerebro tiene una gran capacidad de adaptación, conocida como neuroplasticidad.
Gracias a ella, es posible reentrenar las funciones visuales afectadas a través de ejercicios específicos y estimulación visual dirigida.
La rehabilitación visual se centra en trabajar:
- Coordinación ojo-cuerpo y equilibrio
- Estabilidad visual y control del enfoque
- Ampliación/maximizar del campo visual útil
- Reeducación del movimiento ocular
- Reducción de visión doble o mareos
- Cada programa se adapta a las necesidades y ritmo de recuperación de cada persona.
Cómo trabajamos en COC Ribadeo
En COC Ribadeo realizamos una evaluación optométrica completa para identificar qué áreas del sistema visual están afectadas tras el ictus.
A partir de ahí, diseñamos un programa personalizado de terapia visual, que puede incluir ejercicios de coordinación, prismas, estimulación perceptiva y entrenamiento visual dinámico.
Además, colaboramos con otros profesionales de la salud —como neurólogos, fisioterapeutas o terapeutas ocupacionales— para ofrecer un abordaje integral.