Centro de Optometria Comportamental
Tu vista y Audición en Buenas Manos
La discriminación visual es una de las partes del exámen más amplio llamado análisis visual. Es llevado a cabo por los optometristas. Consiste en ser capaz de diferenciar y ser consciente de los rasgos distintivos de los objetos.
Cuando esta capacidad está por debajo de los valores esperados, los niños con frecuencia pueden presentar lo siguiente:
Confundir letras parecidas, palabras similares ó números similares.
Tener problemas para encontrar diferencias ó semejanzas.
Cometer faltas de ortografía “tontas”, y si va rápido le sale peor.
La velocidad y comprensión lectora suelen estar reducidas.
En terapia visual trabajamos esta habilidad con diferentes procedimientos: copia de patrones con parquetry, con geoboards, etc., presentándole al niño distintas formas geométricas que debe reproducir con total exactitud. A medida que avanza de nivel de dificultad irá mejorando su discriminación visual.
Además, existen actividades con las que podemos mejorar esta habilidad en casa, por ejemplo el típico “Encuentra las diferencias” entre dos imágenes casi idénticas:
También están los juegos comerciales en los que se presentan varios dibujos prácticamente iguales con diferencias muy sutiles que hay que detectar para conseguir ganar. Así, jugando con nuestros hijos estaremos ayudando a desarrollar su percepción visual.
Noelia Díaz Alonso
Optometrista y terapeuta visual
Nº Col. 12932
Como padres, educadores ó terapeutas, cuando tenemos ante nosotros a un niño sano que no presenta enfermedad neurológica ni visual pero que sí muestra problemas académicos que podemos relacionar con lo visual, como confundir letras, palabras similares ó números, velocidad ó comprensión lectora reducida, problemas a la hora de deletrear, inversiones en la escritura, mal alineamiento de los números en las columnas de decena, centena y unidad…y un larguísimo etcétera, lo más aconsejable desde nuestra perspectiva como optometristas es realizarle al niño un examen visual completo que incluya la parte de eficacia visual y la parte de procesamiento de la información visual. Como estas pruebas resultan poco conocidas a la mayoría de la población, vamos a intentar desde aquí comentar en qué consisten.
La eficacia visual comprende varios puntos:
- Toma de agudezas visuales y compensación de errores refractivos para normalizar la agudeza visual, y que obedece unicamente a ser capaz de ver detalles más pequeños y con más claridad. Se realiza tanto en consultas oftalmológicas y como optométricas (ópticas).
- Medición de las capacidades visuales de enfoque, coordinación binocular y motricidad ocular, que se suelen realizar cuando la persona presenta incomodidad, dolor ó molestias. Se realiza en consultas optométricas.

El procesamiento de la información visual comprende varios ítems:
- La visuoespacialidad (integración bilateral, lateralidad y direccionalidad)

- El análisis visual

- La integración visuomotora y visuoauditiva

Todas estas partes son valorados con diversos test por el optometrista, que luego evalúa los resultados y comprueba en qué percentil está ese niño en cada una de ellas.
Nos parece destacable la importancia del análisis visual, gracias a él comprendemos toda la información visual que nos llega. Los niños comienzan manejando objetos como caras ó juguetes y poco a poco van avanzando hacia el reconocimiento abstracto de símbolos ó caracteres.
Las capacidades de análisis visual adecuadas permiten al niño ( ó adulto) entender letras, símbolos ó números, que son representaciones gráficas de sonidos determinados ó cantidades, por eso son básicas para el desarrollo de la lectoescritura y las matemáticas, por ejemplo.
A continuación enumeramos las distintas partes del análisis visual, las cuales se exploran por separado obteniéndose unos percentiles:
En posteriores entradas iremos comentando más a fondo cada una de ellas, desde los problemas que presentan los niños a la forma en que podemos mejorarla desde casa, el colegio ó con terapia visual.
Noelia Díaz Alonso
Nº Col. 12.932
Terapeuta visual
Los padres normalmente son los primeros en reconocer que su hijo tiene un problema. A menudo no saben lo que ocurre, pero simplemente sienten que algo pasa. A menos que los síntomas sean fuertes las dificultades se ignoran y se les dice que “ya crecerá y perderá ese hábito”.
Ciertamente, muchos niños acaban perdiendo problemas que tenían de pequeños, pero también existe un grupo de niños que aunque aparentemente no tienen dificultades, son inmaduros en otros aspectos de su desarrollo. Si esto persiste, podrán experimentar un abanico de dificultades en el aprendizaje y de comportamiento a distintos niveles de su vida. Con todo esto me estoy refiriendo a los reflejos primarios, que deben desaparecer en la niñez temprana dando paso a los posturales, que son de por vida. Si siguen presentes no dejan al córtex funcionar eficientemente, sería algo parecido a lo que ocurre cuando escuchamos una emisora de radio mal sintonizada: el sonido es confuso, pues bien, los reflejos primarios hacen algo así a nuestros hemisferios cerebrales.
Algunos signos de reflejos primitivos serían los siguientes:

• Dificultad para juegos de pelota
• Muy sensible al tacto, al sonido, a la luz ó a los olores
• No coger el lápiz con el índice y el pulgar
Mala pronunciación
• Movimientos de la boca a la vez que pinta ó escribe
• No poder manipular un objeto con ambas manos
• Andar con el brazo y la pierna del mismo lado, como un “robot”
• Girar la hoja 90º para escribir
• Mala destreza con las manos
• No poder estar “quieto” en la silla por mucho rato ó padecer enuresis nocturna
• Mala concentración
• Andar encorvado
• No mantener bien el equilibrio ó no poner los brazos hacia delante al caer
• Andar de puntillas
• Marearse con frecuencia en los coches
• Problemas para leer (o rechazo de la lectura)
• Dificultades para enfocar objetos lejanos y cercanos, por ejemplo pasar de la pizarra a la libreta y viceversa
• Dejarse caer sobre la mesa para escribir
Malos seguimientos oculares
• Poca atención por incomodidad al estar sentados
Si nuestros hijos ó alumnos presentan alguno de estos signos sería conveniente hacer una revisión de sus reflejos primitivos, para ver en qué grado están presentes y así poder seguir un programa de inhibición de los mismos. Los cambios y las mejoras en el aprendizaje y en la visión serán visibles en poco tiempo.
Noelia Díaz Alonso
Terapeuta Visual
Optometrista
La pandemia del coronavirus ha cambiado nuestros hábitos de forma espectacular. A todos en mayor ó menor medida nos ha cambiado la forma de vivir y de relacionarnos con los demás. Nos hemos visto avocados casi de un día para otro a mantener la distancia social, a usar la mascarilla a diario, a lavarnos las manos de forma muy frecuente, etc.
El trabajo, la enseñanza, el ocio, ó simplemente ver a nuestros familiares también han cambiado mucho. Antes ya usábamos videollamadas, videoconferencias, la formación on-line, hacíamos compras por internet, teníamos los juegos virtuales,… todo esto ya existía, pero gran cantidad de personas que antes apenas usaban estos medios ahora los utilizan a diario por su cómodidad y eficiencia, pero sobre todo para evitar los contagios. Y qué decir del teletrabajo, cuando las personas que lo realizan ya eran usuarios habituales del ordenador durante muchas horas al día, ahora esta nueva realidad no ha hecho sino aumentar las horas de uso del ordenador.
¡Pero nuestros ojos no está hechos para estar viendo de cerca todo el tiempo! El sistema visual humano está diseñado para que se vea de lejos y, ocasionalmente, de cerca, porque en proximidad es cuando más se activa la musculatura del ojo y se hace un mayor esfuerzo y gasto de energía.
Hemos que adaptarnos al cambio, lo que ocurre es que los cambios evolutivos llevan años. Un sistema visual capaz de aguantar diez ó más horas frente a un ordenador sin molestias, y sin sufrir mala visión de lejos tras ello probablemente sea posible en un futuro lejano, hoy por hoy no lo es. Una mayoría importante de la población, sobre todo los más jóvenes, se está volviendo miopes, así es el caso de muchos adolescentes que tienen que seguir todas ó parte de sus clases online y realizar sus trabajos de esta misma manera cuando además su ocio también pasa por mucho tiempo frente a la pantalla, ó los niños que se pasan horas al día jugando con su consola.
El consejo de los optometristas es aplicar la regla 20/20/20, que consiste en dejar de mirar a la pantalla durante 20 segundos cada 20 minutos y centrar la mirada en cualquier punto que esté a 20 pies (más de 6 metros) de distancia para descansar la vista. Además, si sufrimos molestias como fatiga visual, picor ó dolor de ojos, dolores de cabeza, etc. debemos revisar nuestra vista para saber qué está pasando y ponerle remedio, podemos tener hipermetropía, astigmatismo, miopía, presbicia, exceso acomodativo, insuficiencia de convergencia, etc., y existen distintas soluciones: lentes adecuadas para relajar ese esfuerzo, introducir pequeñas pausas en nuestro trabajo, y en algunos casos puede ser necesario realizar terapia visual para mejorar el funcionamiento de nuestros ojos: que exista una coordinación eficiente entre ellos, buena calidad de enfoque, movimientos precisos a lo largo de los textos para una comprensión lectora mejorada en el caso de muchos niños pequeños que aún no han integrado bien sus seguimientos oculares y los movimientos sacádicos, etc.
Señalar también la importancia de los nuevos materiales y tratamientos que existen en el mercado para minimizar el impacto de la luz azul nociva que desprenden ordenadores y demás dispositivos digitales como el móvil ó las tablets, las nuevas lentes consiguen que no llegue a nuestra retina la luz azul que puede dañar nuestra mácula, la zona más importante de la retina para la visión, que es aquélla con la que fijamos nuestros ojos. Debemos protegernos adecuadamente ante este aumento en el uso de los dispositivos digitales, y para ello nada mejor que el uso de estos nuevos materiales y tratamientos.
Hemos de esperar que esta situación de pandemia remita poco a poco, que la confluencia de la llegada de vacunas eficaces, la implementación de nuevos tests rápidos y fiables, así como la gestión de los gobiernos coordinados, consigan que la COVID 19 vaya dejando paso a una “nueva normalidad”, que nos permita de nuevo los abrazos y el contacto humano al que estábamos acostumbrados. Pero en este tiempo de cambios debemos cuidar nuestra salud en general, y también muy importante, la de nuestros ojos. Nosotros desde nuestra página web os iremos contando algunos problemas frecuentes que vemos y cómo desde la optometría se pueden manejar y que las personas tengan una calidad visual y de vida en consecuencia mejor. Te esperamos en la siguiente entrada de blog, mientras tanto ¡cuídate mucho!
Noelia Díaz Alonso
Óptico-optometrista
Nº Colegiado 12.932
Luis es un niño al que le encanta el fútbol, cuando vino a nuestra consulta por primera vez ya jugaba de portero. Él no notaba ningún problema, su madre le trajo con su hermana para descartar que ninguno de los dos necesitase gafas. En efecto, no las necesitaba, su visión era buena, también su sistema de enfoque, pero sus ojos no tenían una buena motricidad, al seguir la horizontal sus ojitos iban a saltos, y cuando tenía que saltar de un objeto a otro (movimientos sacádicos) tenía mucha imprecisión y se perdía. Se lo explicamos a su madre y ésta accedió a hacer terapia visual para mejorar la motricidad ocular de Luis. Los resultados no se hicieron esperar: Luis mejoró en velocidad lectora y en comprensión, y sus habilidades para el fútbol también, se anticipaba mejor cuando le tiraban el balón y era más rápido, además notaba que tenía un campo visual mayor.
Clara vino porque se cansaba al leer, tras el exámen visual vimos una dificultad en su sistema de enfoque: le costaban mucho los cambios para mirar de lejos a cerca, por ejemplo del encerado a la libreta y un poquito menos al cambiar de la libreta al encerado. También hicimos terapia visual, mejoró su sistema de enfoque y su capacidad de converger y divergir rápidamente. Clara es una gran aficionada al baloncesto, y pudo comprobar cómo mejoró muchísimo en este deporte: en los tiros a canasta y en los pases, gracias a que su percepción del espacio y su localización espacial mejoraron junto con su eficacia visual.
Jessica se cansaba mucho cuando leía porque tenía insuficiencia de convergencia, vino remitida de un centro oftalmológico para trabajar dicha dificultad con terapia visual y a la vez que mejoró su convergencia y su sistema visual se hizo más eficaz, pudo comprobar cómo mejoraba también en su deporte favorito: la gimnasia rítmica. Siempre había tenido dificultad para alcanzar la cinta cuando la tenía que recoger, ahora ya no era un problema, le salía perfectamente, y además notaba mucha más coordinación en su cuerpo, ya que su línea media corporal estaba integrada y los movimientos le salían mejor.
Estos son algunos ejemplos de pacientes nuestros, que es la terapia visual que se realiza habitualmente en los centros optométricos, y atiende a desórdenes en la motricidad ocular, en el sistema de enfoque ó en la visión binocular. Todas estas dificultades que puede presentar una persona se solucionan eficazmente realizando actividades visuales adecuadas, siempre tras un exámen completo que incluya no sólo detectar si necesitamos gafas y cuántas dioptrías, es necesario evaluar la motricidad, la acomodación, a convergencia y la divergencia, así como la percepción visual.
Recientemente, viendo las mejoras visuales que tienen lugar con la terapia visual, en Estados Unidos y en Reino Unido, donde la terapia visual es tan común como ir al fisioterapeuta a tratarse una contractura muscular, y un poco más tarde en nuestro país, surge la terapia visual deportiva. Ésta, a diferencia de la anterior no se aplica sólo a pacientes con desórdenes oculares, sino a deportistas que de entrada no tienen porqué tener ningún problema e incluso pueden tener unas capacidades visuales mejores que la media de la población. El primer paso es analizar qué capacidades son las más importantes para el deporte que practica en cuestión, luego se realiza el exámen visual deportivo en el que se incluyen todas las habilidades visuales mencionadas antes y otras específicas para cada deporte como por ejemplo la agudeza visual dinámica, el tiempo de reacción visual, el de anticipación, la visualización, la coordinación ojo-músculo, etc. y se diseña un programa para mejorar las capacidades que ya tiene el deportista, de esta forma le proporcionamos herramientas para mejorar la primera fase de la acción deportiva, que es el análisis de la situación ó percepción.
El éxito deportivo es resultado de un conjunto de respuestas por parte del deportista extremadamente correctas, ya sean técnicas ó tácticas. Estas respuestas se basan en el adecuado funcionamiento de tres pilares estrechamente relacionados entre sí y que conforman las fases de la acción deportiva:
1- Análisis de la situación ó percepción, llevado a cabo por el sistema visual.
2- Solución mental del problema ó decisión.
3- Solución motriz del problema ó ejecución.
El primero es el eje perceptual, que incluye el estímulo en sí mismo y los sistemas neurológicos capaces de recibirlo e interpretarlo. La terapia deportiva visual trabaja en el primer peldaño, en el análisis de la situación, de forma que mejorará la respuesta del sistema visual – cerebral – motor para que la decisión pueda ser más rápida y la ejecución más efectiva y de mejor calidad, aunque ello no sustituya sino que complemente el entrenamiento en el campo de juego correspondiente. El segundo es el eje de la decisión, pilar sobre el que se construye la respuesta que se cree más adecuada en base al análisis del estímulo, la comparación con experiencias anteriores y la inevitable participación de componentes como las emociones, los deseos ó la motivación. El tercero es el eje de la ejecución, una vez se ha tomado la decisión ésta se transmite a los sistemas u órganos efectores que van a participar en su ejecución (como son el sistema músculo-esquelético, cardiovascular,…)
Cabe destacar que la terapia visual deportiva está dentro del área de aplicación de la Visión Deportiva, que es un nuevo campo de investigación y de especialización que surge del interés dual de dos colectivos relacionados uno con la visión y otro con el deporte, e incluye a médicos, psicólogos, optometristas, entrenadores y a los propios deportistas. El objetivo fundamental que persigue la Visión Deportiva es mejorar el rendimiento deportivo a través de maximizar el rendimiento visual y minimizar el riesgo en el deporte.
A veces son las propias asociaciones deportivas las que solicitan y promueven estos exámenes visuales de cara a mejorar el rendimiento de sus jugadores y tomar decisiones en cuanto a su valía. Otras veces es el propio deportista el que quiere mejorar su rendimiento visual para poder alcanzar su máximo potencial. Es recomendable realizarlo al iniciarse en una modalidad deportiva, al cambiar de especialidad y también anualmente, al inicio de la temporada.
Noelia Díaz Alonso
Optometrista Comportamental
Nº Col. 12.932
La prevalencia de miopía alcanza cada año tasas mas altas en todo el mundo, llegando a niveles epidémicos en algunas zonas de Asia, donde ya se considera un problema serio de salud publica.
La miopía además de producir una mayor visión borrosa a medida que el ojo es más miope, aumenta riesgo de padecer alteraciones oculares como glaucoma o degeneración macular cuantas mas dioptrías se desarrollan. Además, cuanto menor es la edad de aparición mayor es el tiempo y la velocidad de progresión de la miopía, por lo que es muy importante controlar especialmente las miopías que se manifiestan antes de los 12 años.
A raíz de esto, ha aumentado el interés en el control de la miopía, siendo las lentes de contacto uno de los principales campos de estudio.
Recientemente ha sido publicado el último estudio de 3 años donde se prueba la eficacia de las lentes Misight (lentillas blandas diarias) para el control de la miopía en niños entre los 8 y 12 años. Se trata de una investigación sobre 144 niños en la cual se ha demostrado que el uso de lentes Misight consiguen frenar un 59% la progresión del defecto refractivo miopico (aumento de las dioptrías) y un 52% el crecimiento de la longitud axial (tamaño del ojo).
Este estudio se suma a muchos otros que han demostrado la eficacia también de la otroqueratología y la atropina en el control de la miopía con niveles de eficacia similares.
Las lentes de contacto blandas desechables son actualmente la opción mas recomendable para control de miopía sobre todo en primeros usuarios, ya que el manejo y cuidado de las lentes es muy sencillo, la adaptación es rápida y la seguridad es máxima y que son lentillas de un solo uso.
Debido al creciente número de niños con aparición temprana de miopía y al riesgo que esto puede suponer para su salud visual en el futuro, es deber de los profesionales de la salud visual conocer todas las alternativas de control de miopía para informar correctamente a los pacientes y sus padres e indicar en cada caso la opción mas recomendable.
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La miopía es un defecto refractivo del ojo que impide ver bien de lejos. En las últimas décadas la prevalencia ha crecido hasta llegar al 30% de la población mundial, y supera el 70% en determinadas regiones, donde ya se considera una epidemia. Su aparición se produce cada vez a edades más tempranas, lo que supone un desarrollo más rápido y durante más tiempo, por tanto se alcanza un mayor grado de miopía en la edad adulta. Además de la alteración visual que produce, la miopía es un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades del ojo en la madurez como glaucoma o degeneración macular, riesgo que aumenta cuanto más miope es el ojo.
Para evitar que la miopía aumente tan rápido, las lentes de contacto son uno de los métodos más utilizados por su alta efectividad. Mediante el desenfoque periférico de las imágenes en la retina, las lentillas consiguen frenar hasta en un 60% la progresión de la miopía en niños y adolescentes, lo cual puede suponer llegar a la edad adulta con menos de la mitad de dioptrías frente al uso de gafas o lentillas convencionales.
La teoría del desenfoque periférico es con diferencia la más conocida y el que mejores resultados está reportando para frenar la progresión miopía. Se basa en numerosos estudios que han observado que el crecimiento ocular, que es lo que determina si el ojo es miope o hipermétrope, está regulado en gran medida por el enfoque de las imágenes en la retina, y más concretamente en su zona periférica. Es decir, cuando la retina periférica recibe una imagen enfocada por delante de ella (desenfoque miópico) regula su crecimiento para detenerlo y cuando la recibe enfocada por detrás (desenfoque hipermetrópico) ordena al ojo seguir creciendo y así se produce la aparición o el aumento de la miopía. Cuando la miopía se compensa con métodos convencionales (gafas y/o lentes de contacto) se consigue corregir el enfoque de la retina central y se mejora la visión del paciente, pero su retina periférica sigue recibiendo una imagen con un desenfoque periférico que le hace seguir creciendo, sobre todo cuando es joven y aun esta en desarrollo (hasta los 18 años).
Los tratamientos actuales de ortoqueratología y lentes blandas de desenfoque periférico generan un desenfoque periférico en la retina contrario al de los métodos convencionales, haciendo que se deje de estimular el crecimiento miópico en gran medida y frenando su progresión hasta en un 60% según han demostrado algunos estudios.
Es muy importante intentar detectar los problemas de visión lo antes posible, el diagnóstico precoz es fundamentar para evitar muchos futuros problemas. Dificultades para ver bien la pizarra, la televisión o reconocer objetos lejanos suelen ser los primeros síntomas que deben poner en alerta a los padres de que hay un problema de visión. Detectar la miopía lo antes posible y controlar su progresión es fundamental para minimizar las complicaciones oculares asociadas a la miopía en un futuro.
Es recomendable que el niño diagnosticado de TDA ó TDAH asista a un colegio regular, puesto que a los colegios para niños con necesidades especiales acude una población infantil con otras problemáticas que complicarían más la situación del niño con TDA y de los otros compañeros. El síndrome TDA consiste en una deficiencia a nivel neurológico de los neurotransmisores dopamina y noradrenalina. Estas sustancias se forman en unas zonas cerebrales llamadas ganglios basales. Cuando estos ganglios basales no están estimulados como debieran por diferentes razones (no entraremos aquí en ellas por lo extenso del tema y porque como optometristas no es nuestro campo directo) no maduran como deberían y tenemos el problema de la falta de dopamina y noradrenalina. Cuando se acompaña de hiperactividad se denomina TDAH. Al no disponer de estos neurotransmisores en cantidad adecuada, al niño le cuesta ó no puede centrar su atención, mantener la concentración, pensar antes de actuar, escuchar, atender y aprender.
Debido a estas circunstancias, antes de formalizar el ingreso en el colegio y siempre para tratar de optimizar lo más posible la situación de nuestro hijo debemos poner en conocimiento del centro el trastorno que presenta, de forma que nos puedan apoyar e ir de la mano para crear un mejor entorno y así nuestro hijo avance y disfrute de su proceso educativo, a la vez que buscamos la ayuda de profesionales cuyas terapias mejoran la condición, ya que el TDA suele ser síntoma de desórdenes subuyacentes que afectan al cerebro de alguna manera (afectivos, traumáticos, auditivos, visuales, de lateralidad, etc), en este sentido el orientador escolar ó un psicólogo podrán sernos de gran ayuda y a partir de ahí buscar la terapia más adecuada.
El colegio nos informará de aspectos tales como la promoción de actividades extraescolares deportivas, si utiliza una metodología interactiva en la medida posible y si el equipo docente dispone de herramientas para trabajar con él las rutinas, los hábitos de trabajo, las habilidades para concentrarse ( p. ej el mindfulness como actividad extraescolar), la integración dentro del grupo, sentarle delante y con otros niños que puedan ser modelo de una atención apropiada, evitando ponerle con niños que tengan un problema similar al suyo. Como es lógico, para que esto se pueda llevar a cabo, el número de alumnos por aula no debe ser elevado, ya que sino el docente no podrá llevar a cabo estas u otras estrategias.
ASPECTOS A CONSIDERAR POR EDUCADORES Y TERAPEUTAS ANTES DE INICIAR EL TRABAJO CON UN NIÑO TDA
Es de gran utilidad estar en contacto con los padres, psicólogos ó profesionales a los que recurre, así como conocer las actividades que realiza. Un cuaderno de enlace en el que diariamente se envíe información a los padres y viceversa, no con la idea de reiterarles constantemente que su hijo se porta mal ó no atiende sino más bien de los progresos del niño (los padres suelen estar ya bastante preocupados y a veces sobrepasados con todo el trabajo y dedicación extra que les supone un hijo con esta problemática), y de aquellas conductas que deban trabajarse conjuntamente en el hogar (por ejemplo reforzar el uso del reloj para controlar el tiempo al realizar las actividades).
Trabajando codo con codo, desde la aceptación del problema, la comunicación y la búsqueda de soluciones, la sociedad podrá evitar que estos niños sufran, que se les estigmatice y que con casi toda probabilidad se aparten del sistema cuando sean adultos. Aunque sea muy poco a poco, con cariño y entendimiento a través del apoyo mutuo, la escuela, los padres y los profesionales que les acompañan deben implicarse al máximo para que estos niños de hoy con TDA se sientan arropados, queridos y válidos, base fundamental para que puedan convertirse en adultos de éxito.
La visión es la habilidad para percibir, identificar, interpretar y comprender lo que vemos. La llevan a cabo nuestros ojos junto con nuestro cerebro. La visión no es algo innato, sino que se desarrolla y se aprende desde la infancia hasta los doce años aproximadamente. Más allá de esta edad también es posible reeducar al sistema visual que no se ha desarrollado todo lo bien que debería en esta fase temprana, casos como la ambliopía u ojo vago, el estrabismo, los problemas de enfoque o de visión binocular, etc., pueden tener solución en el adulto. No obstante, aquí nos centraremos un poco más en el hecho de que la visión se desarrolla paralelamente a la habilidad motora general.
Por medio de los movimientos espontáneos del bebé como coger objetos, llevárselos a la boca, levantar la cabeza cuando está tumbado boca abajo, reptar, gatear, etcétera, el bebé aprende a desarrollar sus capacidades visuales: acomodación ó enfoque, visión binocular y movimientos oculares.
Los niños que no aprenden a coger las cosas y llevárselas a la boca no tendrán la oportunidad de practicar la coordinación ojo-mano y no ejercitarán la visión binocular ó la fusión. Los niños que no aprenden a gatear no practican la habilidad de mover los ojos desde distancias cortas a distancias largas y viceversa, por lo que fácilmente en un futuro pueden desarrollar problemas de acomodación y también de hipermetropía. La visión binocular y la acomodación son habilidades que deberían quedar establecidas durante los primeros años de vida, mientras que el movimiento adecuado de los ojos y la dominancia ocular requiere que los dos hemisferios cerebrales puedan colaborar adecuadamente. Esta colaboración no se consigue hasta que se produce la mielinización adecuada del cuerpo calloso, lo que no ocurre hasta los siete u ocho años de edad, por ello, la habilidad para seguir con la mirada objetos en movimiento sin que los ojos se detengan en la línea media del cuerpo ó hagan saltos irregulares no se desarrolla hasta entonces, y la dominancia total del ojo no se logra hasta los once ó doce años.
Por ello, las citadas habilidades visuales como la acomodación, la visión binocular y los movimientos oculares son importantes para aprender a leer y más adelante para desarrollar la habilidad de la lectura, junto por supuesto a un buen funcionamiento a nivel cortical, sin patologías asociadas. Así mismo, se deben descartar errores refractivos como hipermetropías, astigmatismo ó miopía, que deben ir compensados en gafa ó lente de contacto.
Casi todos los niños con problemas de lectura tienen dificultades de acomodación. En algunos casos son a nivel de flexibilidad, en este caso pueden tardar varios segundos ó a veces hasta medio minuto ó más para ver claramente después de cambiar el enfoque de una distancia cercana a lejos. También puede haber problema con la estabilidad de la acomodación, el niño no es capaz de mantener claramente el enfoque en el texto. Si el enfoque no es estable el texto se puede ver borroso, con lo que el niño necesita frotarse los ojos para ver claramente y esto le puede producir dolor de cabeza e irritación en los ojos.
En otros casos puede haber problemas de coordinación entre ambos ojos: para que tengamos visión binocular tenemos que ser capaces de dirigir nuestros ojos de forma que la imagen del objeto que estamos mirando se forme en el campo visual central ó fóvea de ambos ojos. Esta habilidad implica cooperación entre los dos ojos. Puesto que los músculos oculares que dirigen el ojo derecho están controlados desde el hemisferio izquierdo y viceversa, los dos hemisferios deben cooperar para que haya visión binocular. Es muy importante revisar la visión binocular en los niños que muestran problemas en la lectura, ya que con un programa adecuado de terapia visual puede mejorar completamente esta capacidad visual.
No menos importantes son los movimientos oculares, que son de dos tipos: sacádicos y seguimientos. Los sacádicos son saltos a lo largo del renglón, con ellos los ojos se mueven desde un punto de fijación al siguiente. Los seguimientos son los que realizan los ojos al seguir un objeto en movimiento ó en las líneas del texto entre sacádico y sacádico. Los seguimientos deben ser suaves y contínuos y sin movimientos asociados de cabeza, se terminan de desarrollar hacia los siete u ocho años, coincidiendo con la mielinización del cuerpo calloso cerebral. Resulta sumamente útil valorar la óculomotricidad en niños con dificultades lectoras, ya que mejoran fácilmente realizando las actividades específicas para ello.
Todas estas dificultades visuales mencionadas van a generar un problema importante a la hora de leer, por supuesto se acentuará cuando pidamos al niño no sólo que lea sino que comprenda y aprenda a través de lo que lee. La comprensión lectora se ve mermada cuando hay dificultades visuales. No obstante, un programa adecuado de actividades motoras y visuales mejorará estas capacidades y con ello el rendimiento escolar.


Noelia Díaz Alonso
Óptico-optometrista comportamental
Nº Col. 12.932