Centro de Optometria Comportamental
Tu vista y Audición en Buenas Manos
VUELTA AL COLEGIO Y VISIÓN
Siempre decimos que septiembre y octubre es un buen momento para revisar la vista de los más pequeños pero, ¿por qué realmente en este momento? ¡Te lo cuento!
Cada vez pasamos más tiempo delante de las pantallas, tanto los adultos como los jóvenes como los más pequeños hemos cambiado nuestros hábitos visuales de forma muy marcada. La pandemia del COVID 19, con todo el tiempo que nos ha hecho pasar en casa ha influido también de forma determinante.
Hemos de pensar que nuestros ojos evolucionaron para ver de lejos la mayor parte del tiempo y sólo puntualmente de cerca. Ahora les estamos pidiendo que hagan lo contrario: acostumbrarse a mirar de cerca muchas horas y menos tiempo a larga distancia. Los resultados no se están haciendo esperar: en jóvenes y niños, cuyo sistema visual es aún flexible, la miopía está haciendo su aparición y sube espectacularmente. Los ojos se adaptan a ver bien de cerca y muy mal de lejos, se vuelven miopes.

Ser miope no sólo implica usar gafas, condición que de por sí no constituye ningún problema, pero sí lo es el hecho de llegar a padecer patologías como el desprendimiento de retina, la maculopatía ó el glaucoma. Debemos tomar en serio este problema ya que se estima que en 2050 un 65% de la población será miope y una parte importante padecerá ceguera.
¿Cómo podemos prevenir la miopía?
Noelia Díaz Alonso
Una de las partes más importantes del exámen optométrico es la evaluación de cómo se integra la información visual con el resto de información proveniente de los otros sentidos y con la información motora.
Se analizan dos ítems distintos: la integración visuo-motora y la visuo-auditiva.
La integración visuo-motora engloba todas las actividades motrices y visuales, por ejemplo la escritura ó la copia de dibujos. Cuando hablamos de coordinación ojo-mano estamos hablando de integración visuo-motora pero sólo a nivel manual, chutar un balón sería también una actividad visuo-motora pero con componente podal, andar ó mantenerse en equilibrio en un monopatín son también actividades de integración visual y motora.

Algunos test como el VMI (Development test of visual-motor integration), la figura de Rey, el Wold ó el Monroe III analizan la integración visuo-motora.
La integración visual y auditiva engloba todas las actividades en las que hay audición y visión, por ejemplo leer, expresar verbalmente ó por escrito algo que hemos leído, etc. El test VADS nos da amplia información de la misma.
Cuando la relación visión – audición – respuesta motora no es buena, los niños pueden presentar dificultades para:
El aprendizaje, y sobre todo el realizado en la etapa escolar es intersensorial de forma constante, por lo que la integración de todos los sentidos es crucial para los niños.
Es importante entender que un desorden en estas habilidades y en el aprendizaje no se suele producir de forma aislada, en la mayoría de casos el paciente suele presentar una combinación de dificultades, muy habitualmente un problema binocular ó acomodativo se acompaña de un déficit en el procesamiento de la información.
Por ello, animamos desde aquí a todos los padres, docentes y profesionales que interactúan con los niños a que a la mínima señal de dificultad en el aprendizaje recomienden una revisión visual optométrica completa.
Noelia Díaz Alonso
Terapeuta visual
Nº Col. 12.932
La memoria visual es la capacidad que tiene el ser humano para percibir información, memorizarla y visualizarla posteriormente. Los niños que tienen dificultad en esta habilidad pueden tener problemas con la lectura, que sea lenta y silábica porque aunque conozcan las palabras y ya las hayan visto varias veces les cuesta predecirlas. También tiene mucho que ver con que cometan faltas de ortografía.
Existe otra forma de memoria visual que es la viso-secuencial y consiste en ver y recordar estímulos que se presentan separados por un intervalo de tiempo. Cuando falla, los niños pueden tener dificultades al copiar de la pizarra, al relacionar, al deletrear, etc.
Esta habilidad la trabajamos mucho en terapia visual con piezas geométricas, con cartas de dibujos, con la caja de sensaciones, etc.
En casa y en el colegio se pueden usar juegos comerciales como los “memory” y juegos específicos de imágenes que tienen un tiempo de visualización y luego traen preguntas que el niño debe intentar responder.
El cerramiento visual es una capacidad visual consistente en reconocer una figura ó imagen sin tener presentes todos los detalles, algo así como reconocer una forma a la que se le han eliminado partes con una goma de borrar.
Es importante cuando leemos porque junto con la discriminación visual, los movimientos sacádicos y la memoria visual no es necesario que vayamos parándonos en todos los detalles de las palabras. Gracias a ello, la lectura es mucho más rápida, nuestro cerebro no tiene que analizar símbolo a símbolo.
Para mejorar esta capacidad, en terapia visual trabajamos actividades como el tangram, el ahorcado, el parquetry, etc.
En el colegio y en casa se puede trabajar con juegos como el Colour Code ó el Tip Over.
La capacidad figura-fondo hace referencia a la capacidad de una persona para identificar una forma ó un objeto dentro de un fondo complejo.
Es muy importante en la etapa infantil porque nos permite detectar la información que nos interesa y descartar todo aquello que no es relevante, algo muy importante cuando estamos aprendiendo a leer.
Algunas dificultades que nos encontramos cuando esta habilidad no está suficientemente desarrollada son:
En terapia visual se mejora esta habilidad a través de ejercicios como los laberintos, el multimatrix ó los dibujos escondidos. En casa ó en el colegio se puede trabajar con juegos comerciales como el Robot Face Race ó el de los cupcakes de colores:
Para entender qué es una hipoacusia de perfil inverso, primero definiremos lo que es la hipoacusia. Es la incapacidad total o parcial para escuchar sonidos en uno o ambos oídos.
Existen varios tipos de hipoacusias dependiendo de la parte afectada del oído y del nivel de pérdida de audición: Conductiva (algo impide que llegue el sonido al oído medio/interno), neurosensorial (pérdida sensorial que atañe al oído interno y pérdida neural que atañe al nervio auditivo) y mixta (combinación de hipoacusia conductiva e hipoacusia neurosensorial).
Dentro de las hipoacusias neurosensoriales, podemos encontrarnos con un perfil audiométrico que denominaremos hipoacusias de perfil inverso, que son aquellas pérdidas auditivas que presentan umbrales moderados de pérdida de audición en frecuencias graves, y experimentan una mejoría hasta la normalidad o casi normalidad en las frecuencias agudas a partir de 2 khz.

La etiología de los pacientes con éste tipo de pérdida es variada, pero destacan dos, que son muy comunes: el síndrome de meniere, y por vía genética.
¿Cómo percibe un paciente este tipo de pérdida de audición?.
Los pacientes con este tipo de hipoacusia, mantienen la discriminación en silencio o del habla suave casi intacta. Las frecuencias graves aportan el “volumen” del habla, pero en cambio, las frecuencias que aportan las claves para identificar el discurso se encuentran en aquellas frecuencias agudas en donde el paciente tiene audición normal.
¿Cómo se explica esto?. Sencillo: este tipo de pacientes, tienen bastante buena comprensión en ambientes ruidosos, pero la percepción sonora es débil pues el volumen que le daría el habla está en la zona del audiograma donde presentan pérdidas auditivas moderadas o incluso severas.
El audiólogo deberá de manejar las exceptativas desde el principio, pues la adaptación va a ser complicada, ya que un paciente con un perfil audiométrico con pérdidas en agudos, va a conseguir mucha claridad y en este tipo de pacientes, los audífonos le aportarán ruidos, o eso sentirán desde un principio. El ruido de fondo no se percibe, o se percibe atenuado interfiriendo en menor medida que en alguien normoyente.
Es probable que la adaptación desde un principio no responda a sus expectativas, asi que el audiólogo deberá de trabajarlas para conseguir un resultado exitoso,
La técnica de ajuste para una adaptación exitosa, tienen como objetivo utilizar el sonido para maximizar las capacidades auditivas del paciente, combinando las amplificaciones en frecuencias agudas con el aporte moderado de amplificación en frecuencias graves.
También hay que tener en cuenta la elección del venting en los moldes elegidos para el paciente. En estos casos hay que aplicar más ventilación de lo supuesto en materia de elección de venting.
Finalmente conseguiremos buenos resultados, tras realizar un seguimiento muy exhaustivo al paciente. De esta manera conseguiremos una adaptación exitosa
Autor: Jorge Suárez Álvarez
Audiólogo colegiado num 2567
El tangram es un juego muy antiguo, su origen se remonta a la dinastía Tang china. Consiste en formar siluetas de figuras con siete piezas de distintos tamaños: 5 triángulos, un cuadrado y un romboide.
Este juego desarrolla el pensamiento espacial y los niños se van familiarizando con las formas, la simetría y las rotaciones en el espacio.
En terapia visual utilizamos este juego para mejorar algunas habilidades del análisis visual, las que más se benefician son la constancia de forma y el cierre visual.
La constancia de forma consiste en ser capaz de reconocer una forma cuando un objeto o imagen se presenta con tamaño u orientación diferente. Algunas posibles dificultades asociadas con una constancia de forma no desarrollada correctamente son no entender adecuadamente los conceptos, por lo que si se cambia el formato de una pregunta ya no se entiende por qué nos están preguntando, o también sobrecargar la memoria, es el caso del típico estudiante que pasa muchas horas estudiando pero saca malas notas porque se aprende las cosas de memoria sin entenderlas.
El cierre visual consiste en reconocer una imagen ó un objeto sin tener presentes todos los detalles, sólo algunas cosas clave. Cuando existen dificultades en esta área puede ocurrir que tengamos dificultad para captar la idea principal en un relato, ó que nos cueste hacer resúmenes.
Jugando con el tangram a formar las imágenes que se nos presentan estaremos potenciando el pensamiento analítico.
Noelia Díaz Alonso
Óptico-optometrista
Terapeuta visual
La constancia de forma es la capacidad para reconocer una forma dada ó un objeto cuando se nos presenta con diferente orientación ó con diferente tamaño.
Tiene mucha importancia en el aprendizaje y a menudo los niños que presentan dificultades en esta habilidad las tienen también a la hora de generalizar y clasificar, ya que está muy relacionada con el concepto de lo abstracto. Por ejemplo, cuando tenemos que representar en tres dimensiones un dibujo del que sólo nos dan el patrón en dos dimensiones estaremos aplicando la constancia de forma. También, cuando hacemos cambio lejos-cerca lleva consigo una diferencia de tamaño que implica un mantenimiento de la forma.
En terapia visual trabajamos esta habilidad con diferentes procedimientos: geoboard, cubos, figuras geométricas, etc.
En el colegio ó en casa podemos trabajarla con juegos donde haya que copiar un patrón ó que haya piezas que se puedan colocar de diferentes maneras a partir de un patrón. Un buen ejemplo es el tangram, un antiguo juego chino que consiste en formar siluetas de figuras con siete piezas geométricas dadas sin que se solapen.
Tanto en el entorno escolar como en el hogar, es posible mejorar esta capacidad a través de juegos que impliquen copiar un patrón o colocar piezas de diversas maneras según un patrón preestablecido. Un ejemplo destacado es el tangram, un antiguo juego chino que desafía a formar siluetas de figuras mediante siete piezas geométricas dadas, sin permitir solapamientos.
Para obtener más información sobre cómo mejorar la constancia de forma y otras habilidades visuales esenciales, le invitamos a consultar nuestros servicios de optometría.
En Centro de Optometría Comportamental Ribadeo, estamos comprometidos a proporcionar recursos y terapias visuales efectivas para el desarrollo óptimo de la visión en todas las edades.
Noelia Díaz Alonso
Optometrista comportamental
Nº C. 12932
Las relaciones visuoespaciales consisten en la habilidad que tiene una persona en percibir la posición de los objetos en relación con uno mismo y de varios objetos entre sí.
Los niños que tienen dificultades en esta capacidad a menudo presentan:
Podemos trabajar esta habilidad desde casa ó el colegio con juegos tipo construcciones, etc. Siempre que se coloquen piezas ó bloques siguiendo un patrón ó unas pistas estamos realizando un trabajo de relación visuoespacial.
En terapia visual usamos mucho el geoboards y el parquetry porque son muy versátiles y permiten muchas variaciones.
Noelia Díaz Alonso
Optometrista y terapeuta visual
Nº col. 12932